Fuimos a conocerlo a San Pablo y ahora lo manejamos una semana en la ciudad y en la ruta, y te contamos nuestras sensaciones al volante. Se ubica entre el Onix y la Tracker.
Capaz ya lo notaste manejando: las SUV chicas están en todos lados. Volkswagen abrió el juego con el T-Cross, el Nivus y el Tera, y atrás se sumaron todas: Renault con Kardian y Duster, Nissan con Kicks y Kait, Y así podemos seguir nombrando casi todas las marcas. Hasta las marcas chinas ya tienen dos opciones en esta categoría.
Chevrolet era una de las pocas que faltaba en esa foto. Tenía la Tracker, que es más grande y más cara, y el Onix, que es un auto chico pero sin ese aire de SUV que hoy pide el mercado. El Sonic llega justo para llenar ese hueco de en el medio: ni tan chico como el Onix, ni tan grande (ni tan caro) como la Tracker.
En la Argentina se vende en dos versiones, Premier y RS. Nosotras probamos la Premier, que arranca en $38.390.900.
Que quede claro: el Sonic es un Onix con otra onda. Comparte las puertas, el parabrisas, la plataforma y buena parte de la mecánica con el hatchback, pero le cambiaron la trompa, el capot, los paragolpes y el baúl. El resultado es un auto prolijo, con una línea que no se ve forzada ni recargada, algo que no todos los rivales del segmento logran.
Mide 4,23 metros de largo y tiene 20 centímetros de altura libre del piso, así que pasa lomos de burro, badenes y esos baches que todas conocemos sin sufrir. También trae barras de techo que bancan hasta 50 kilos, por si necesitás subir algo grande.
Vienen seis colores: azul, blanco, plata, negro, rojo y un gris urbano que es la novedad de esta temporada y, la verdad, el que más nos gustó. El azul y el plata son exclusivos de la Premier. Y si con el color de fábrica no alcanza, Chevrolet sacó una línea de más de 70 accesorios originales para personalizarlo: desde detalles más deportivos hasta cosas bien prácticas como organizadores de baúl o luces interiores configurables. Todo homologado, así que no perdés la garantía por sumarlos.
Puertas adentro repite buena parte del diseño del Onix, pero con un volante plano y la pantalla bien orientada hacia quien maneja. Los asientos tienen un tapizado premium tipo pillow top, con una capa extra de espuma que se nota, sobre todo, en los viajes más largos. Eso sí: el espacio para las piernas de quienes van atrás queda ajustado, así que si tu auto suele llevar a más de dos personas de forma habitual, probalo con toda la familia antes de decidir.
La Premier y la RS tienen personalidades distintas puertas adentro. La Premier, que es la que probamos, apuesta a un interior gris y negro con detalles cromados, más luminoso y sobrio. La RS va toda de negro, con costuras y cinturones en rojo (que nos encantaron) y terminaciones oscuras: dos estados de ánimo bien diferenciados dentro del mismo auto.
El baúl tiene 392 litros, casi 100 más que el Onix, con una rueda de auxilio es de uso temporario, de esas que no se puede pasar de 80 km/h.
El equipamiento tecnológico está bien pensado para el uso diario: tablero digital de 8 pulgadas, pantalla multimedia MyLink de 11 con Android Auto y Apple CarPlay inalámbrico, aire acondicionado digital automático, USB adelante y atrás, y cargador inalámbrico para el celular. Toda esta base viene de serie en las dos versiones, no hay que pagar extra por lo esencial, y eso se agradece.
Premier.
Esta versión apuesta a un interior gris y negro con detalles cromados.
El Sonic usa el conocido tres cilindros 1.0 turbo de 116 CV y 160 Nm, siempre con caja automática de seis velocidades y tracción delantera. Chevrolet asegura que recalibraron motor y caja para este auto, que pesa más (1.134 kilos) y calza ruedas más grandes que el Onix.
En el día a día se siente ágil en ciudad, con buena respuesta desde bajas revueltas, justo lo que se necesita en el tránsito de todos los días. En ruta, sobre todo en subidas o al pasar, se nota que la caja busca un torque extra que el motor no siempre tiene para dar. No es un auto lento, pero tampoco es de los que sobran en la autopista.
Chevrolet declara un consumo de 8,2 l/100 km en ciudad y 4,9 l/100 km en ruta. En nuestra semana, combinando trayectos urbanos con salidas a ruta, nos movimos en esos números, con el tanque de 44 litros dando una autonomía que rinde bastante para el uso de todos los días.
Esto es lo que más nos gustó: se maneja fácil. La dirección es liviana, ideal para estacionar o moverte en calles angostas, y los frenos responden bien. Es de esos autos en los que te sentís cómoda desde el primer viaje, sin sustos.
La suspensión absorbe bien los pozos y las calles rotas de casi cualquier barrio, sin que el auto se sienta inestable en las curvas. Lo único que le juega en contra son las ruedas grandes, de perfil bajo, que igual dejan pasar algo de las imperfecciones del asfalto.
En seguridad viene bien equipado: frena solo si detecta una emergencia, avisa si hay un peatón o un ciclista cerca, te alerta si te salís del carril sin querer, y tiene sensor de punto ciego. Sumale seis airbags y cámara de estacionamiento de serie en las dos versiones. La RS además se estaciona sola, en paralelo o en 90 grados: si el estacionamiento paralelo te genera ansiedad, esto te va a cambiar la vida.
Todos los Sonic vienen con OnStar sin cargo por ocho años. Desde el celular podés ubicar el auto, abrirlo o cerrarlo, y hasta prender el motor para que esté fresquito cuando subas. Y si el auto detecta un choque, avisa solo a una central que intenta comunicarse con vos y, si hace falta, manda ayuda. Es de esas cosas que una espera no tener que usar nunca, pero da tranquilidad saber que está.
La gama es simple: Premier y RS. La Premier que probamos parte de los $38.390.900, mientras que la RS —con estética más deportiva, detalles oscurecidos y el Easy Park— arranca en $39.690.900. Chevrolet ofrece garantía de hasta 3 años o 100.000 km y, al momento del lanzamiento, financiación al 0% de interés en 12, 18 o 24 cuotas (con montos máximos según el plazo). También viene un plan de ahorro en 84 cuotas, del que todavía faltan conocerse los detalles finos, así que conviene consultar en el concesionario las condiciones vigentes al momento de la compra.
El Sonic hace bien lo que promete: es ágil en la ciudad, cómodo adelante, viene con equipamiento de seguridad que suma tranquilidad, y tiene un diseño que llama la atención sin exagerar. No es el auto más potente ni el más silencioso en ruta, y si viajás siempre con el auto lleno vas a notar el espacio de atrás. Pero como compañero de todos los días, con algo de personalidad propia, cumple.
Si estás dudando entre un auto chico y una SUV, el Sonic aparece justo en esa duda. Vale la pena ir a probarlo.
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