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ENTREVISTA “AL VOLANTE DE LA VIDA“ CON ASTRID LINDER

agosto 29, 2023
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Astrid descubrió que las mujeres tenían más riesgo de sufrir lesiones por latigazo cervical que los varones y creó el primer dummy femenino. Por ello recibió el premio WOW (Woman of Worth) que concede el Women’s World Car of the Year, del cual formamos parte. Te compartimos su historia.

Astrid es investigadora y trabaja en el VTI, el Instituto Nacional Sueco de Investigación de Carreteras y Transportes. Su trabajo se centra en la investigación en seguridad de colisiones y biomecánica, con particular atención al desarrollo de dummys que permitan evaluar el riesgo en caso de un accidente.

¿Qué es un dummy? un muñeco que simula la estructura ósea de una persona adulta y que está repleto de sensores que pueden medir los esfuerzos, la presión y la desaceleración a la que es sometido. Uno de los objetivos de Astrid es lograr que la protección en caso de accidente se estudie tanto en varones como en mujeres. Junto con sus colegas del VTI y Mats Svensson, de Chalmers University, han desarrollado el primer maniquí femenino de tamaño medio para pruebas de choque.

El mismo busca representar al físico promedio de una mujer, con 1,60 metros de altura y un peso de 62 kilos. Pero, más importante aún, es que la forma en que se mueve representa mejor cómo se reaccionan los cuerpos femeninos en un choque, dadas sus diferentes fuerzas musculares.

¿Cómo empezó tu carrera en la seguridad vial?

Estudié ingeniería física en Chalmers University durante los años 90. Luego de graduarme encontré un puesto como estudiante de doctorado en la propia universidad. La tarea consistía en desarrollar el primer maniquí de pruebas de choque del mundo para colisiones a baja velocidad. El objetivo era evaluar la protección frente a daños en los tejidos blandos del cuello, las llamadas lesiones por latigazo cervical. En aquel momento no existía ningún dummy ni pruebas para este tipo de choque, que es el más común y el más incapacitante. Fue un gran proyecto que se desarrolló en colaboración con Volvo, Saab, Autoliv, Folksam y Chalmers. El maniquí creado tenía el tamaño de un varón medio porque es el que utilizábamos en ese momento en las pruebas de impacto frontal y lateral. Después trabajé en Australia e Inglaterra.

¿En qué momento surgió la idea de crear un dummy femenino?

Hice una revisión bibliográfica y descubrí que las mujeres tenían más riesgo de sufrir lesiones por latigazo cervical que los hombres. Así que me puse a trabajar para diseñar un modelo que nos representara. Hasta ahora, en los departamentos de investigación, evaluábamos la protección con un modelo de un varón. Eso está muy bien, pero la realidad es que, a día de hoy, no podemos calibrar hasta qué punto los coches protegen también a las mujeres. Debemos tener en cuenta que la morfología de cada género es diferente: la estructura ósea, los órganos, las partes blandas… Todo esto es importante a la hora de evaluar la protección contra lesiones en caso de un impacto trasero a baja velocidad. La geometría de la parte superior del cuerpo es diferente. La anchura de los hombros en las mujeres es menor y el centro de gravedad del torso está más bajo.

¿Existe la posibilidad de evaluar los sistemas de seguridad de un coche nuevo de forma general para toda la población adulta?

Generalmente, la evaluación de la seguridad en caso de choque se realiza utilizando un dummy de varon medio (geometría, peso y altura). Para valorar el riesgo en niños, disponemos de maniquíes infantiles de muchos tamaños diferentes. Volvo también ha realizado pruebas para estudiar cómo proteger al feto en caso de accidente, pero sin emplear un dummy con la morfología femenina media.

¿Cómo se desarrolla tu trabajo?

Para mí son muy importantes las estadísticas de lesiones. Nos permiten una base de datos interesantísima para saber qué hay que desarrollar. Nos ayudan a identificar cuáles de todas las innovaciones ofrecen la mejor protección a toda la población. Llevamos ya más de 20 años trabajando en ello.

¿Qué contratiempos encontraste a lo largo de los años?

Lo más difícil ha sido encontrar financiación para la investigación. Mi objetivo es que las futuras pruebas de choque se realicen con dummys que representen tanto a la parte femenina como masculina de la población. Solo así podremos ofrecer al conjunto de la sociedad la mejor protección en caso de choque. Pero llegar hasta ahí requiere más trabajo. Por ejemplo, la normativa europea dice que en las pruebas de choque se utilice un dummy que represente a un varón de tipo medio. Mientras la normativa no se modifique, nada cambiará. Los fabricantes de coches se ajustan a ley. No se les puede exigir nada más.  Por eso es necesario, entre otras cosas, cooperación, conocimiento y voluntad de todos los protagonistas implicados en este proceso.

¿Es difícil conseguir ese objetivo?

Es importante a quién votamos y con qué nos implicamos porque eso afecta al desarrollo de la normativa. En cuanto a la dificultad, tenemos hitos que, a pesar de su complejidad, se han alcanzado. Elaborar una vacuna contra el coronavirus, por ejemplo, en principio era mucho más difícil que desarrollar un dummy femenino. Sin embargo, se logró en poco tiempo porque entonces hubo voluntad y decisión política. En el tema de la seguridad vial, ya en 2012, junto con Volvo, Chalmers y otros socios europeos, produjimos un modelo matemático de dummy femenino con el que era posible realizar pruebas virtuales. En su momento, no pasó de esa fase porque se consideró que era demasiado caro producirlo. Finalmente, conseguimos financiación de la Unión Europea y ahora, además del modelo matemático tenemos otro físico.

¿Cómo es para vos un día normal de trabajo?

Durante casi 14 años he tenido responsabilidades de dirección, con todo lo que eso supone de gestión. Y actualmente, trabajo como profesora en el Instituto Nacional Sueco de Investigación de Carreteras y Transportes y presido reuniones, gestiono solicitudes de financiación de proyectos con diversos socios y presento los resultados de la investigación en todo el mundo. También leo, escribo muchos artículos y doy conferencias.

¿Te gusta manejar?

Mucho. Conduzco un Saab 9-5 con caja de cambios manual. Disfruto mucho con ese coche, me da placer conducirlo. Saqué la licencia en Estocolmo a los 18 años y desde entonces siempre he disfrutado del volante. Pero también me gusta ir en tren, en autobús y en bicicleta.

¿Qué sentís al recibir el premio WOW que entrega el Women’s World Car of the Year?

Me siento muy honrada y feliz de que nuestros proyectos reciban atención y consideración. Es un reconocimiento que evidencia que aunar fuerzas es necesario para marcar la diferencia. En la industria automovilística no hay ningún coche que haya sido construido por una sola persona. Para producir un nuevo modelo hace falta trabajo colectivo e interacción con muchas personas y empresas con talento. Lo mismo pasa en el plano de la seguridad.

¿Cómo ves el futuro?

Mi proyecto de futuro pasa por mejorar la seguridad vial entre todos. En 2030 debemos ser capaces de evaluar de forma inclusiva los riesgos en caso de accidente, tanto de mujeres como de hombres.

¿Qué es el Women’s World Car of the Year? 

Se trata del único premio internacional formado exclusivamente por mujeres periodistas del motor. Fue creado en 2009 por la comunicadora neozelandesa Sandy Myhre que actualmente desempeña las funciones de presidenta de honor. La presidencia ejecutiva está a cargo de la española Marta García.

El objetivo de este premio único es reconocer los mejores coches del año y dar voz a la mujer dentro del mundo del automóvil. El criterio de votación está basado en los mismos principios que guían a cualquier conductor cuando va a comprar un vehículo. No es “el coche de la mujer” porque tal concepto no existe, sino un coche para todos. Aspectos como la seguridad, la calidad, el precio, el diseño, la facilidad de conducción y la huella medioambiental entre otros son tomados en cuenta a la hora de la votación.

El Women’s World Car of the Year también tiene entre sus principios contribuir a la visibilización de la mujer dentro del mundo del automóvil tanto como parte activa del sector como consumidora.

 

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