Híbrido ligero, equipamiento completo y el respaldo de una marca que ya conocemos. El Tiggo 7 Pro tiene todo lo que necesitás, a un precio tentador. Lo manejamos y te compartimos nuestras sensaciones al volante.
En el mercado automotriz argentino llegaron en los últimos años muchísimas marcas chinas con productos realmente buenos. Pero una cosa es el auto y otra es lo que viene después: el servicio, los repuestos, la red de concesionarios, la garantía que se hace efectiva. Ahí es donde la trayectoria importa. Y ahí es donde Chery juega con ventaja: es una marca con años de presencia local, red establecida e historial de postventa verificable. El Tiggo 7 Pro Hybrid llega a sumar sobre esa base.
La silueta del Tiggo 7 Pro es sobria. Líneas prolijas, frente con parrilla prominente y faros full LED bien integrados, llantas de aleación de 18″ y rieles de techo metalizados. Es un auto que se ve bien y apropiado para cualquier ocasión, aunque no sea el más llamativo del segmento.
Puertas adentro es donde recupera puntos, y con creces. Dos pantallas de 12,3 pulgadas —cuadro de instrumentos y multimedia—, tapizados en cuero, asientos delanteros con regulación eléctrica, techo panorámico, cámara 360°, cargador inductivo, sistema de audio Sony, climatizador bizona y conectividad con Apple CarPlay y Android Auto. Todo incluido en la única versión disponible.
Para el precio que tiene, la lista de equipamiento es difícil de igualar en el segmento. Y la calidad de los materiales acompaña: nada cruje, nada desentona, todo está donde tiene que estar.
El Tiggo 7 Pro usa un sistema MHEV de 48 voltios, híbrido ligero, no enchufable. En la práctica: un motor naftero turbo de 1.5 litros y 147 CV que trabaja junto a un generador eléctrico integrado (BSG). Ese generador asiste en los momentos de mayor demanda —al acelerar, al salir de un semáforo— y gestiona el Start&Stop de forma más eficiente que en un auto convencional. La transmisión es CVT automática con 9 velocidades simuladas. La conducción es fluida y sin sobresaltos. Hace lo que tiene que hacer, bien.
Seis airbags, frenos a disco en las cuatro ruedas, ABS con EBD, control de estabilidad y tracción, asistente de arranque y descenso en pendiente, Isofix y alerta de presión de neumáticos. La base está más que cubierta.
Y aplaudimos su paquete de ADAS, donde destacamos algunas de sus asistencia a la conducción.
Un nivel de asistencia que hasta hace poco era exclusivo de autos bastante más caros.
Estar al volante de este Chery es muy fácil. El asiento eléctrico se acomoda rápido, la columna de dirección tiene doble regulación, y en pocos segundos encontrás la posición justa. Nada de andar peleando con el auto antes de arrancar. La dirección es confortable, sin ser imprecisa. No es de las que te transmiten mucho lo que pasa abajo, pero tampoco te hacen sentir desconectada de la ruta. Para el uso cotidiano (ciudad, autopista, algún viaje de fin de semana) siempre cumple.
El motor responde de forma lineal y sin sobresaltos. La caja CVT hace su trabajo en silencio: los cambios son casi imperceptibles y la conducción fluye sin los tirones que a veces molestan en este tipo de transmisiones. Cuando necesitás potencia para adelantar o subir una rampa, el sistema híbrido le da una mano al motor naftero y la respuesta aparece con naturalidad. Y la insonorización es buena en general, aunque cuando la CVT eleva las revoluciones buscando potencia, se empieza a escuchar un poco más. No es molesto, pero se nota.
El confort en ciudad es uno de sus puntos fuertes: la suspensión está bien calibrada y los baches cotidianos no llegan al habitáculo de manera brusca. En algunos pozos más pronunciados sí se siente cierta rigidez, pero nada fuera de lo esperable para un SUV de este segmento.
Un detalle que vale mencionar: el sistema Start&Stop viene desactivado por defecto. Hay que activarlo manualmente con un botón al costado izquierdo del volante. No es un problema, pero la primera vez sorprende. Y sobre los consumos, seamos honestas: el sistema híbrido ligero no hace milagros. En ciudad el gasto ronda los 11 litros cada 100 km, una cifra alta para un auto que lleva el badge “hybrid”. En ruta mejora bastante y baja a cerca de 7 litros.
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Pickups nuevas, SUVs híbridos, la primera eléctrica 4x4 del mercado, camiones de punta ...
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