Hay algo irresistible en una station wagon. La practicidad de un baúl enorme, la silueta alargada que se ve elegante sin esfuerzo, y en este caso, la promesa de que debajo del capot hay un motor que no te va a dejar indiferente. El Audi S5 Avant acaba de llegar a Argentina y ya es uno de los lanzamientos más interesantes del año, aunque también uno de los más exclusivos en precio.
El S5 Avant tiene algo que pocos autos logran: se ve deportivo sin esforzarse. No es un auto que grita, es uno que habla con confianza. Y en diseño, eso es bastante más difícil de lograr que parecer agresivo.
De frente, lo primero que aparece es la parrilla Singleframe, el sello inconfundible de Audi, en una versión específica para los modelos S, con un entramado más elaborado y detalles en plateado. Las entradas de aire son grandes y bien enmarcadas, el capot es largo, y todo junto da una imagen de potencia contenida. Musculoso, pero sin exagerar.
Los faros Matrix LED merecen mención aparte: tienen ocho firmas lumínicas diferentes que podés elegir desde la pantalla o la app. Sí, suena a capricho de lujo, y lo es, pero cuando ves cómo “saluda” el auto al desbloquearlo, entendés por qué existe esa función.
De costado es donde el Avant gana la partida. La silueta alargada que remata en ese techo que cae suave hacia atrás tiene una elegancia que ninguna SUV puede replicar. Las llantas Audi Sport de 20 pulgadas y los frenos con pinzas en rojo asoman entre los rayos como el único guiño de color en toda la carrocería, discreto, pero efectivo.
En la zaga, una tira de luz continua une los grupos ópticos traseros OLED de punta a punta. También cambian de firma lumínica, igual que los delanteros. Y abajo, bien a la vista, cuatro salidas de escape cromadas y reales,’ no decorativas, no de plástico pintado, que cierran el conjunto con honestidad deportiva. Es el tipo de auto que, cuando lo estacionás, te obliga a mirarlo una vez más antes de irte.
El S5 Avant monta un V6 3.0 turbo de 367 CV y 550 Nm de torque, con un sistema mild hybrid de 48V que suma 25 CV adicionales. La caja es una S tronic de 7 velocidades y la tracción es quattro, integral permanente. ¿Qué significa todo eso en la práctica? Que cuando necesitás pisar el acelerador, el auto responde sin drama y sin demoras. El 0 a 100 km/h tarda apenas 4,5 segundos, con la velocidad limitada electrónicamente a 250 km/h. Para una rural de uso cotidiano, eso es mucho auto, en el buen sentido.
El sistema mild hybrid no convierte al S5 Avant en un eléctrico ni nada parecido: su función es asistir al motor en los momentos de mayor demanda, reducir el consumo en ciudad y hacer la conducción un poco más suave. Lo justo.
Para que toda esa potencia llegue bien al asfalto, el S5 Avant tiene suspensión deportiva con amortiguadores de control electrónico y un diferencial trasero con vectorización de par, que básicamente distribuye la fuerza entre las ruedas según lo que el auto necesita en cada curva. Los frenos son generosos: discos de 360 mm adelante y 350 mm atrás, con esas pinzas rojas que ya vimos desde afuera.
El interior tiene una pantalla panorámica digital que integra tres pantallas: el Audi Virtual Cockpit de 11,9″, la pantalla central táctil MMI de 14,5″ y una tercera de 10,9″ para el acompañante. También tiene Head-Up Display. Los materiales son de primer nivel, mucho Alcántara, inserciones específicas S y asientos deportivos eléctricos, calefaccionados y con memoria para la conductora. Detalles que, una vez que los tenés, no querés dejar de tener.
El equipamiento de serie suma techo panorámico con transparencia conmutable (podés regularlo como si fuera una persiana), carga inalámbrica refrigerada, audio Bang & Olufsen e iluminación ambiental configurable.
El S5 Avant trae de serie un paquete de asistencias muy completo: crucero adaptativo con frenado automático, asistente de mantenimiento de carril, cámaras de entorno con vista Top View, sensores delanteros y traseros, asistente de estacionamiento Plus y faros Matrix LED con firmas digitales seleccionables. En el día a día, tanto en ciudad como en ruta, ese nivel de asistencia se agradece. No reemplaza la atención de la conductora, pero sí reduce la fatiga en los viajes largos y suma una capa extra de tranquilidad.
Es mucha plata, no vamos a endulzarlo. Pero también es un auto que prácticamente no tiene competencia directa en el país: una rural deportiva premium con toda esta tecnología es algo que no existía en el mercado local. Si podés, es un auto que vale cada peso. Si no podés (como la mayoría), al menos está bueno saber que existe y que Audi apostó por algo distinto en un mercado donde todos parecen correr detrás de la misma SUV.
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