Ahora llega desde México con más tecnología, una caja de 8 velocidades y un paquete de seguridad muy completo. La manejamos y te contamos todos los detalles de este modelo que sigue siendo un éxito en ventas.
Cuando Volkswagen presentó la nueva Taos en noviembre, cerramos esa nota con una promesa: íbamos a manejarla y les íbamos a contar nuestras sensaciones. Es un modelo que conocemos bien, lleva años siendo el SUV familiar más vendido del segmento, así que la vara estaba alta. ¿Qué cambió con esta actualización? ¿Vale la pena la diferencia de precio frente al modelo anterior?
Lo primero que hay que aclarar: es que ya no se fabrica en la planta de General Pacheco, ahora viene de México. En la práctica, la calidad de ensamblado es buena, no notamos diferencias en terminación.
A primera vista sigue siendo reconocible, no es un rediseño total sino una actualización bien pensada. El frente es el cambio más notorio: nuevo paragolpes, nueva parrilla y, sobre todo, los faros IQ Light que le dan una cara más moderna y agresiva. La iluminación es mejor y se nota de noche: los faros adaptativos se ajustan solos a las curvas y a las condiciones del tráfico.
Pero el cambio que más nos llamó la atención está atrás. La parte trasera la Taos anterior era prolija pero sin personalidad. La del nuevo tiene una barra de luz LED que conecta ambas ópticas de lado a lado, generando una firma luminosa continua. Y el logo de Volkswagen en el portón también está iluminado. De noche, parado o en movimiento, el efecto es muy bueno: tiene presencia, se distingue, y le da un aire de auto de categoría superior. Es un detalle que parece pequeño pero transforma completamente la estética trasera.
En los laterales, mantiene su línea de carrocería marcada, y suma nuevas llantas de aleación (de 19 en la versión Highline probada) y barras de techo como equipamiento estándar. La propuesta general es más madura y actual que la del modelo que reemplaza.
Puertas adentro el cambio también es real. El tablero fue rediseñado con molduras decorativas en contraste y la pantalla multimedia pasó a estar en posición semiflotante, lo que le da un aspecto mucho más contemporáneo. Los materiales mejoraron, los tapizados también, y en las versiones Highline hay cuero perforado que se siente bien al tacto.
El panel digital de 10,25 pulgadas frente al volante es claro, configurable en cuatro vistas diferentes, y funciona sin lag. La pantalla central de 10 pulgadas responde bien al tacto. El Apple CarPlay y Android Auto inalámbrico (de serie en todas las versiones) es de esas cosas que parecen menores hasta que las tenés: nada de cables, el celular va al cargador inalámbrico y listo. Cuatro puertos USB-C, dos adelante y dos atrás, para que nadie viaje con el celular en rojo.
La iluminación ambiental con 10 colores le da un toque agradable al interior de noche, aunque en este punto la competencia ofrece paletas más amplias al mismo precio. El acceso sin llave por proximidad (sistema KESSY) y el arranque por botón son estándar en todas las versiones — parece básico a esta altura, pero hay autos del mismo segmento que todavía no lo incluyen en la versión de entrada.
La caja automática Tiptronic de 8 velocidades es, sin dudas, el cambio más notable en la experiencia de manejo. La Taos anterior tenía 6 velocidades, y la diferencia se siente: los cambios son más suaves, casi imperceptibles, y en autopista el motor queda más relajado, lo que reduce el ruido y el consumo. En el tránsito urbano también rinde: arranca con suavidad, sin ese tirón que tienen algunos automáticos al salir del semáforo.
El motor 1.4 TSI de 150 CV y 250 Nm de torque sigue siendo el mismo de siempre, y eso no es una crítica, es un motor probado, que responde bien en ciudad y tiene potencia de sobra para ruta. La combinación con la nueva caja lo hace sentir más refinado.
Los cuatro modos de conducción (Normal, Deportivo, Ecológico e Individual) están disponibles desde la Highline. El modo Ecológico hace una diferencia real en el consumo en ciudad, ajusta el acelerador y los cambios para que el motor trabaje con menos esfuerzo. El Individual permite combinar parámetros a gusto, para las que prefieren personalizar.
El paquete de seguridad es uno de los puntos más fuertes de este modelo, y lo pudimos probar en condiciones reales durante el test. Seis airbags de serie en todas las versiones, frenado autónomo de emergencia que detecta peatones y ciclistas, detector de punto ciego, alerta de tráfico cruzado trasero al dar marcha atrás.
El Travel Assist, que combina el control crucero adaptativo con el asistente de mantenimiento de carril, funciona muy bien en ruta. Frena y acelera solo según el tráfico, y ayuda a mantenerse en el carril sin que tengas que sostener el volante con fuerza. Para viajes largos es un alivio genuino. Pero lo que más nos sorprendió fue el Emergency Assist. Lo probamos: si el sistema detecta que la conductora dejó de responder al volante, primero emite alertas visuales y sonoras. Si no hay respuesta, hace pequeñas frenadas para llamar la atención. Y si aún así no hay reacción, toma el control, frena el auto de forma gradual y controlada dentro del carril, y enciende las balizas. Lo vimos funcionar y fue brillante, preciso, sin brusquedades, exactamente como tiene que actuar un sistema que puede salvar vidas ante una emergencia real en la ruta. Sin dudas es una de las tecnologías más valiosas que encontramos en este segmento.
La Taos juega en un segmento muy disputado. Sus rivales directos son el Jeep Compass, el Peugeot 3008, el Kia Sportage y el Renault Boreal (que acaba de llegar al mercado argentino). También compite con el Chery Tiggo 8 Pro, que ofrece más equipamiento de serie a menor precio, aunque con menos historia de marca en el país.
Lo que diferencia a la Taos en ese grupo es la reputación de Volkswagen en Argentina, la red de concesionarios y postventa, y un paquete de seguridad activa que en las versiones Highline está entre los más completos del segmento. En conectividad, en cambio, la competencia aprieta, especialmente el Boreal con su Google nativo, que pone el listón alto.
¿Vale la pena? Si querés más tecnología de seguridad activa y un SUV familiar sólido con red de postventa consolidada, la respuesta es sí, especialmente en versión Highline.
Lo que más nos gustó
Lo que mejoraríamos
Hablamos de miedo, hablamos de fobia, hablamos de pánico, hablamos de temor. Todos circ...
Aprender a manejar, no importa la edad.
Hace un tiempo les preguntamos a las que habían aprendido a manejar en academias, cuále...