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Me voy de viaje con el auto. ¿Qué le reviso?

julio 6, 2018
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Se vienen las vacaciones de invierno y no hay nada mejor que una escapada de unos días para despejar la cabeza y renovar el aire. Si vas a elegir esta opción y pensás hacerlo sacando el auto a la ruta, te pasamos algunos tips indispensables para que estés segura de que tu auto está a punto para acompañarte en la aventura.

– Chequeá los niveles:

Aceite: Pensemos que éste se ocupa de lubricar las distintas piezas que componen el motor y que están siempre en movimiento, motivo por el cual es importante que su nivel sea el adecuado para cumplir esta función. La varilla de aceite es la herramienta con la que contamos para revisar el nivel. Para ello tenemos que abrir el capot, sacar la varilla, limpiarla bien para asegurarnos que se lea correctamente la medida, volver a introducir la varilla hasta el fondo y sacarla nuevamente. La misma tiene dos niveles: mínimo y máximo (si está en mínimo probablemente se nos encienda el testigo de aceite) pero al irnos de viaje, lo recomendable es dejarlo en máximo. Siempre, el nivel de aceite debe estar entre ambas líneas de nivel. Que esté por debajo del mínimo o por encima del máximo será señal de que hay que agregarle o cambiar el aceite. Por otro lado, el color también es importante. Si está dorado significa que está limpio y no tenés de qué preocuparte, si por el contrario está marrón, es una señal de que es hora de cambiarlo.

Líquido refrigerante: El mismo recipiente en el que se almacena tiene un medidor de mínimo y máximo. Al igual que el aceite, debe estar por encima del mínimo y por debajo del máximo.

Líquido de dirección: Sirve para que funcione como corresponde el sistema de dirección asistida, lo que nos permite girar nuestro auto cómodamente y de una manera suave. Debemos mirar bien la medida y que este nivel no esté por debajo del mínimo.

Líquido limpiaparabrisas: En este caso, que nos quedemos sin sapito no provocará fallas en el auto. Pero si queremos viajar, el limpiaparabrisas es la herramienta que nos asegura una buena visibilidad en todo momento, motivo por el cual es indispensable chequear su nivel.

Líquido de frenos: Este nivel no disminuye, si lo hace significa que es hora de cambiar las pastillas de freno o que puede estar habiendo una fuga. El depósito del líquido te va a marcar en qué estado se encuentra.

– Chequeá la suspensión:

El sistema de suspensión asegura que las ruedas siempre estén en el suelo. Si notamos que nuestro auto rebota demasiado, que está desnivelado, que los neumáticos tienen un desgaste que no es normal o bien hace ruidos raros a la hora de tomar curvas o saltar baches, es hora de revisar el estado de los amortiguadores. La suspensión debe estar en perfectas condiciones para que nuestro auto pueda soportar jornadas extensas de viaje.

-Chequeá los neumáticos:

Son cuatro los puntos a los que les tenés que prestar atención para asegurarte que tus neumáticos estén preparados para exigirse en un viaje que comprenda muchas horas. Y cuando nos referimos a los neumáticos, estamos hablando de los cuatro principales más la rueda de auxilio.

Testigos: Se trata de pequeños escaloncitos o relieves que están entre los dibujos del neumático. La longitud entre éstos y la superficie debe ser de no menos de 1.6cm por ley. Si la distancia es menor, hay que cambiar el neumático.

Fecha de fabricación: En la cubierta estará impresa la semana y el año de fabricación. Ejemplo: Si hubiese sido fabricado en la segunda semana de enero de este año tendrá escrito: 2/18. Los neumáticos pueden soportar en buenas condiciones hasta cinco años de antigüedad.

Presión: La señal de que las cubiertas están correctamente infladas es que estén apoyadas en su totalidad sobre el suelo. Si observamos un desgaste irregular, si vemos que está “panzona” o que, por el contrario, se expande un poco al tocar el asfalto, significa que hay que controlar la presión.

Estado de la llanta: Que las condiciones del neumático sean óptimas no nos va a servir de nada si el estado de la llanta no es bueno. Si sacamos el auto a la ruta, es importante que revisemos que la llanta no esté golpeada y no detectemos ninguna anormalidad.

-Chequeá las escobillas: Para que cumplan su función, las escobillas tienen que estar limpias y sin deteriorar. De nada sirve tener el líquido limpiaparabrisas a punto (como pusimos más arriba), si las escobillas no limpian correctamente el parabrisas.

-Chequeá las luces: En la ruta debés llevar las luces encendidas, sea de día o de noche, tanto las altas como las bajas. Antes de salir, asegurate que todas funcionen correctamente.

– Chequeá los frenos: La forma de detectar que los frenos no estén desgastados es que no vibren ni el volante ni los pedales. Si sentís una vibración en alguno de estos puntos, significa que tenés que cambiar las pastillas.

– ¿Llevás el kit de seguridad?

Por último, asegurate de tener los papeles al día. Registro, cédula verde o azul dependiendo de tu caso y documentación propia del auto. La VTV también debe estar al día. De esta manera, te evitás cualquier dolor de cabeza ante un control.

Ahora sí, tanque lleno… y ¡buen viaje!.

 

Foto: @tabeadamm

Los más chiquitos siempre llevalos con su sistema de retención correspondiente

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