Test drive y car tour

Al volante: Chevrolet Spark EUV

marzo 16, 2026
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Es el primer SUV eléctrico de la marca en Argentina: 102 CV, 42 kWh de batería y más de 300 km de autonomía real. Compacto, silencioso y sorprendentemente divertido. Te contamos todos los detalles de nuestra experiencia.

Hay autos que te gustan y autos que te caen bien. El Spark EUV me cayó bien desde que lo vi estacionado. Tiene algo. Esa cara tapada, sin parrilla, con una placa negra donde normalmente va la parrilla, y esos faros con una firma lumínica que de noche parece casi un personaje. Me hizo pensar: este auto tiene carácter propio, y eso hoy no sobra. Se fabrica en China y llega a Argentina como el primer SUV 100% eléctrico de Chevrolet en el país. Una movida importante para la marca. Y para nosotras, que cada vez miramos más de cerca las opciones eléctricas, también.

Por fuera: chico en tamaño, grande en presencia

Mide 4 metros de largo y casi 1,76 de ancho. No es un auto grande, pero tampoco es un autito. Entra perfecto en cualquier cochera de edificio y lo estacionás en espacios donde otros ni lo intentan. Esa es la magia del formato city-SUV: tenés altura, buena posición de manejo y visibilidad, sin el estrés de un vehículo enorme. El frente es lo primero que te detiene. En lugar de parrilla hay una placa en negro piano, tiene lógica porque los eléctricos no necesitan entrada de aire para enfriar un motor de combustión. Los faros delanteros son LED tipo proyector y tienen una firma lumínica que de noche funciona como una firma personal del auto. Se ve distinto, se ve moderno.

De costado hay un detalle en el tercer panel que al principio me pareció raro y después me acostumbró. Es una decoración que podría no estar, pero sin ella el auto sería menos Spark. A veces lo que hace diferente a algo también es lo que lo hace especial. Las barras de techo en negro brillante y las llantas de aleación en 16 pulgadas terminan de darle ese look de SUV urbano que tanto nos gusta. Y el portón del baúl abre hacia los costados, no hacia arriba. Diferente. Hay que acostumbrarse y tener en cuenta al momento de estacionar.

Por dentro: tecnología, espacio y algunas sorpresas

Cuando abrís la puerta, el auto se activa solo. Sí: al desbloquear con la llave, el Spark ya está listo para arrancar. No hay botón de arranque ni llave para girar. Ponés D con la palanca al volante, te abrochás el cinturón, porque si no lo tenés puesto no arranca, un detalle que me pareció muy bien pensado, y salís andando.

La butaca de la conductora tiene regulación eléctrica. La de la acompañante, manual. Ambas tapizadas en eco-cuero con costuras en blanco que se ven muy lindas contra el interior oscuro. El volante y las puertas tienen detalles símil fibra de carbono que le dan un toque deportivo sin exagerar.

La pantalla central es de 10,1 pulgadas y el panel de instrumentos de 8,8. Como casi todos los eléctricos modernos, acá la mayoría de las funciones pasan por la pantalla: clima, navegación, modos de carga, cámara 360°. Al principio parece mucho. Al segundo día ya lo manejás sin pensar. Tiene Android Auto y Apple CarPlay, así que tu celular se integra sin drama (con cable) Un dato que me llamó la atención: no tiene OnStar, el sistema de conectividad conectada de Chevrolet. Tiene que ver con que la unidad se produce en China. En el uso cotidiano no lo extrañé, pero vale saberlo.

Las plazas traseras son generosas para el tamaño del auto. Algo muy típico de los autos chinos: priorizan el espacio interior más de lo que uno espera. Eso sí: el Spark está homologado para 4 pasajeras, así que las plazas traseras tienen solo dos cinturones. El baúl tiene 355 litros, muy respetable para este segmento, y se amplía a 916 rebatiendo los asientos. El único punto que me dejó con ganas de más: no tiene cortina ni lona para tapar lo que llevás. Para uso diario en ciudad, donde a veces parás un momento y dejás bolsas a la vista, eso se nota.

Al volante: la ciudad deja de ser un obstáculo

El motor entrega 102 CV y 180 Nm de torque instantáneo. ¿Qué significa eso en la práctica? Que cuando arrancás del semáforo el empuje es inmediato, suave y silencioso. No es un auto picante, pero tiene ese punch eléctrico que te hace sonreír cada vez que lo usás.

Lo primero que agradecí en la ciudad fue el despeje generoso y los voladizos cortos adelante y atrás. Las cunetas en las esquinas, los badenes mal hechos, los pozos que aparecen de la nada: el Spark los pasa sin drama. La dirección asistida eléctricamente es muy liviana en maniobras y en velocidades bajas, ideal para estacionar, para tránsito lento, para la jungla urbana de todos los días. En autopista se comporta con la misma calma. La velocidad está limitada a 150 km/h, más que suficiente para cualquier ruta del país. Y los frenos están muy bien calibrados, algo que uno agradece cuando el auto pesa 1.700 kilos. En la jungla urbana todos nos miran y el spark se mueve como pez en el agua. Eso lo noté desde el primer día.

Autonomía

La ficha técnica dice 360 km. La realidad urbana, mezclando calles y autopista, ronda los 300 km. ¿Es poco? Para nada. La mayoría de nosotras no recorre más de 50 km por día en ciudad. Pero sí es importante no esperar lo que la ficha promete, porque los 360 km son en condiciones de laboratorio, velocidad constante, temperatura ideal, sin aire acondicionado. La recarga rápida en corriente continua lleva la batería del 30% al 80% en 30 minutos. Para el día a día, alcanza con enchufarlo de noche en casa. Para viajes largos, hay que planificar las paradas.

Ágil y práctico.

Sus 102 CV se lucen en la City. Es un placer conducirlo.

Seguridad: sin deberle nada a nadie

Seis airbags, ABS, control de estabilidad, frenado autónomo de emergencia, alerta de colisión frontal, detección de peatones, control de crucero adaptativo, cámara 360°, sensores de estacionamiento delanteros y traseros, sensor de lluvia e ISOFIX. El Spark EUV viene equipado como un auto que se toma en serio a quien maneja. Y eso, para nosotras, no es un detalle: es la base.

¿Vale la pena?

Si vivís en ciudad y ya tenés un auto para los viajes largos, el Spark EUV es un segundo auto ideal. Es ágil, bien equipado, silencioso y divertido. ¿Sus límites? No es para ruta larga y no tiene auxilio. Ajustes normales para cualquier cambio. Lo que sí me costó fue devolverlo. Y eso, al final, es el mejor resumen.

Lo que más nos gustó

  •   Diseño con carácter: se para solo en cualquier calle
  •   Posición de manejo alta y cómoda, perfecta para ciudad
  •   Dirección muy liviana: estacionar es un placer, no un deporte
  •   Torque instantáneo: silencioso y divertido a la vez
  •   Espacio interior generoso, especialmente atrás
  •   Carga rápida en 30 minutos: del 30 al 80%
  •   Equipamiento de seguridad completo y moderno
  •   Materiales de buena calidad y agradables al tacto
  •   Garantía de batería de 8 años: tranquilidad a largo plazo

Lo que mejoraríamos

  •   Sin cortina ni lona en el baúl: todo queda a la vista
  •   Autonomía real, poco más de 300 km, pero no llegamos a los 360 km. 
  •   Sin OnStar: no tiene conectividad remota desde la app
  •   Volante sin regulación en profundidad
  •   Plazas traseras con solo dos cinturones (homologado para 4 pasajeros)
  •   La pantalla central maneja casi todo: requiere acostumbrarse
  •   No es apto para viajes largos sin planificar la ruta.

Precio y garantía

  • Precio. $ 42.529.900
  • Garantía. Tres años o 100.000 kilómetros, mientras que su batería está cubierta por ocho años o 160.000 kilómetros.
  • Más info. En la web oficial de la marca.
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