Esta nueva generación muestra una transformación profunda: diseño rupturista, interior amplio y tecnológico, y un completo paquete de seguridad. Un SUV mediano que apuesta fuerte al confort, a la experiencia de manejo y a una identidad mucho más moderna. Te contamos nuestra sensaciones.
Nos pusimos al volante de la nueva generación del Kia Sportage y, desde el primer kilómetro, notamos que no se trata de un simple rediseño. Es un SUV que quiere marcar una diferencia, y lo hace tanto por afuera como por adentro. El SUV mediano de la marca coreana dio un salto claro en diseño, tecnología y equipamiento, en un segmento donde la competencia es cada vez más fuerte y las diferencias se juegan en los detalles. Tras manejarlo, queda claro que se trata de un modelo que evolucionó.
El cambio estético es uno de los más notorios. El Sportage dejó atrás líneas más conservadoras para adoptar un lenguaje visual mucho más osado. El frontal, con luces diurnas en forma de búmeran, concentra gran parte de la atención y le da una identidad propia dentro del segmento. De perfil se destacan los trazos marcados y las proporciones equilibradas, mientras que en la parte trasera los faros unidos por una franja oscura aportan continuidad visual y modernidad. Es un SUV que no pasa inadvertido y que logra diferenciarse sin recurrir a exageraciones.
Seguro.
Logró 5 estrellas en LatinNCAP.
El habitáculo acompaña el cambio exterior. La sensación general es de amplitud y buena calidad de materiales. El protagonismo se lo lleva la pantalla curva que integra el tablero de instrumentos y el sistema multimedia, ambas de 12,3 pulgadas, con buena resolución y múltiples funciones.
La posición de manejo es elevada y cómoda, típica de un SUV, y el espacio para los pasajeros es generoso, especialmente en las plazas traseras laterales. La plaza central resulta más justa, tanto por el respaldo como por el túnel central. El baúl ofrece una capacidad acorde al segmento y suma un punto a favor al contar con rueda de auxilio de tamaño normal. El equipamiento de confort es completo: climatizador bizona con salidas traseras, techo panorámico, cargador inalámbrico y múltiples espacios portaobjetos. Como contrapartida, la ausencia de comandos físicos obliga a interactuar constantemente con la pantalla, algo que demanda un período de adaptación.
Bajo el capot encontramos una de mis debilidades: el motor diésel. Kia volvió a apostar por una motorización que hoy no ofrece ningún otro SUV mediano en Argentina. La versión X-Line cuenta con un motor 2.0 turbo diésel CRDI de 183 hp y 416 nm de torque. Está asociado a una caja automática de 8 velocidades con levas al volante y al sistema de tracción integral Dynamax.
La sensación de manejo es contundente. El empuje es formidable y la recuperación en ruta brinda una confianza total al momento de sobrepasar otros vehículos. En cuanto al consumo, es imbatible: en ruta gasta entre 6 y 7 litros cada 100 km, lo que otorga una autonomía envidiable. La contracara es que el precio del gasoil premium ha subido, diluyendo un poco el ahorro histórico, pero la eficiencia y el torque de este motor siguen siendo una opción ganadora para quienes devoran kilómetros.
El Sportage presenta una dotación de seguridad destacada. De serie incluye seis airbags, frenos ABS con EBD, controles de estabilidad y tracción, asistente de arranque en pendiente y un completo paquete de asistencias a la conducción. Entre ellas se encuentran el frenado autónomo de emergencia con detección de peatones y vehículos, control de velocidad crucero adaptativo, mantenimiento de carril con corrección activa, alerta de punto ciego y monitor de presión de neumáticos. El funcionamiento es efectivo, aunque algunas alertas pueden resultar algo invasivas en el uso diario.
En materia de protección, cuenta con el respaldo de los organismos de evaluación. El modelo obtuvo cinco estrellas en Latin NCAP, lo que refuerza su posicionamiento como un SUV con altos estándares de seguridad para ocupantes adultos, infantiles y sistemas de asistencia.
Con un precio de USD 62.000 para esta versión X-Line (y la EX 4×2 a USD 48.000), la Sportage compite en un segmento difícil, pero sus argumentos son únicos. Cuenta con la tradicional garantía de 5 años o 100.000 km, un sello de la confianza de la marca en sus productos. Es un gran auto, confiable, eficiente y con una tecnología que facilita el manejo diario y los viajes familiares. Sin dudas, la Kia Sportage es el SUV que vuelve a poner a la marca en la conversación de los grandes y que todas nos merecemos disfrutar.
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