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Ceder el paso y recibir una puteada

diciembre 7, 2017
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Hoy mi cuñada frenó en una esquina para ceder el paso a un adolescente que estaba cruzando por la senda peatonal en la zona de Vicente López. Uno que venía detrás de ella, la chocó (seguramente venía muy distraído). Situación que podría haber sido casi normal, si el mismo hubiese bajado del auto y se intercambiaban los datos para el seguro. Pero no. El señor conductor, además de chocarla, la pasó por el costado gritándole un sinfín de barbaridades y agresiones que realmente le generaron mucha angustia y por sobre todas las cosas impotencia.

¿Por qué tengo que recibir tantas puteadas cuando el equivocado es el otro? El problema, lamentablemente, que el otro piensa que tiene razón. Que uno no debe frenar en las esquinas, que el auto tiene prioridad ante el peatón, que el peatón debe esperar a que pasen los autos, las motos o los ciclistas para cruzar.

Pero tenemos que tener en claro que esa persona es la que está errada. El peatón, acá, en Uruguay, en EEUU y en todo el mundo tiene prioridad de paso. Al girar en una esquina y en las esquinas sin semáforo. Sí, por supuesto que como peatones tenemos que cruzar por donde corresponde (suele salir ese comentario cuando expreso lo anterior). Pero tenemos prioridad y hay que tener claridad que todos en algún momento del día somos peatones.

Tema aparte es el nivel de agresión que algunas personas tienen en la vida, que por supuesto se ve reflejado en las calles. ¿Y que podemos hacer ante esto?. Uno es denunciar a esos conductores (¡si logramos ver la patente del auto!) y escracharlas en las redes sociales, que es dónde el ojo de la sociedad está puesto. Además por supuesto, para cuidar nuestra salud y bienestar, ante estas situaciones no debemos reaccionar, la respuesta lleva a mayor violencia y no vale la pena. Pero por sobre todas las cosas no tenemos que dejar de hacer las cosas que corresponden. Escucho muchas personas que me cuentan que dejan de ceder el paso al peatón porque están cansadas de recibir bocinazos de los conductores que van detrás. Oídos sordos, les digo.

Si todas hacemos lo que las leyes dicen, podemos ayudar a que más nos copien y especialmente ser un ejemplo para los que van en nuestro auto. Seguramente en el proceso escucharemos bocinas, frases como “andá a lavar los platos” (de locos que sigan existiendo), y otros insultos, pero a cambio recibirás una cara de agradecimiento de la persona que en ese momento está cruzando la calle.

Ojalá mi cuñada, se quede con la carita del adolescente y el gesto de la mano agradeciendo y no con el insulto de ese ser que no tendría que estar circulando en las calles.

@lulydietrich   Directora General MAV

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